Visita a la Cárcel de Marcos Paz. Pabellón Lesa Humanidad

marcos-paz
11 de Noviembre de 2016

Fuimos con Coco Oderigo, Mariano Emiliani, Guadalupe Yofre y su guitarra, Jay Gonzalez, Ricardo Lanusse y Agustín… y dos personas más, un abogado de apellido Fernández, y el otro no recuerdo porque tengo una memoria horrible para los nombres. El propósito era visitar a los presos que en algún momento defendieron al país de enemigos internos y que hoy purgan penas que ni siquiera han llegado en algunos casos a sentencias, y en otros, corresponderían prisión domiciliaria por avanzada edad o por razones de salud… Llevan entre 12 y 14 años encerrados.

Tienen un régimen de visitas muy estricto e inflexible. Y esas visitas solo pueden recibirlos en un salón al efecto. Pero Coco es Coco, y logró que por primera vez los presos pudieran recibir visitas en el Pabellón. Así que estaban muy impresionados de que nos hayan dejado ingresar hasta ahí, y nos preguntaban… “pero ustedes… quienes son???”

La cárcel de Marcos Paz queda lejos. Muy lejos. ¡Pobres los familiares que los visitan! ¡Que sacrificio!

Tiene lugares muy amplios y parece haber mucha más luz. Hay 5 Secciones y cada sección tiene unos 500 presos aproximadamente, dentro de las cuales hay varios pabellones. En total hay unos 1750 presos en toda esta Cárcel Federal de Marcos Paz.

Después de pasar por muchos pasillos, finalmente nos abrieron la puerta del Pabellón. Es un gran salón con techo muy alto y buena luz, con muchas mesas y sillas. A la izquierda están las duchas, que son individuales y se ven varias heladeras afuera de las celdas. En el piso de arriba hay muchas celdas también.

Los saludos eran muy distintos a que los que estoy habituado todos los viernes. Te daban la mano, te miraban a los ojos con firmeza, con elevada dignidad y con la conciencia muy despejada. Se siente mucho eso.

Agradecidos y sorprendidos, enseguida te dicen el rango militar y el apellido. Lindas miradas. Nadie siente vergüenza de su condición de preso. Ni una pizca de resentimiento. Moral alta. Fe. Integridad. Un formoseño que peleó en el Chaco me mostró su celda. Grande, muy prolija, rico olor a Glade (prohibido, me confesó), y mucha fruta y comida “que me trae la familia… les digo que no me traigan mas pero me traen igual…” se ríe.
“Toco la guitarra pero no le molesta a nadie, no?”, y el vecino asiente.
Otro me Saluda: “Sos igualito a Astiz!!” Más risas. (Astiz está enfermo y no estaba ahí, pero era su pabellón… tiene problemas renales me dijeron). En este pabellón murió Videla.

Lo veo a Coco explicando quienes somos a quienes parecen ser “los líderes”, entre los cuales se destacan Clements y Mones Ruiz, ambos con pinta de actores de cine.
“Ustedes provienen de un lugar donde siempre construyeron… sus padres construyeron, ustedes construyeron, y siguen construyendo… Nosotros estamos acostumbrados a visitar presos donde en su infancia ocurría todo lo contrario…. Había destrucción en sus casas, y se criaron destruyendo… y ahora les queremos enseñar a construir”

Guada Yofre, quizás la primer mujer visita que es autorizada a ingresar en ese pabellón, canta como un ángel y todos se maravillan de oír su alegre voz. Alguien le acerca un ramo de rosas, que sacan de tantos rosales plantados y cuidados por ellos mismos por todos lados. Y se van acercando. Piden la guitarra… y sale una zamba. Después una payada. El formoseño nos canta tres canciones al hilo buenísimas. Ronda de chistes educados… mucha distensión. Aparece el sacerdote Wernike, que está en otro pabellón. Muy callado. Me dicen que hay 2 oficiales que estuvieron en Malvinas. (Y ahora están acá??? Después de haber ido a la Guerra por nosotros están presos???)

Van pasando las horas y de repente, son las 12.30.
“En este momento en el pabellón N 8 de San Martín deben estar rezando el 4to Misterio doloroso. Que les parece si nos unimos a ellos en oración y lo rezamos?” Clements enseguida toma la Posta: “Como no!, Alguien tiene un Rosario a mano?” Y yo le doy (le regalo) el ultimo Rosario que me quedó bendecido personalmente por el papa Francisco en nuestra visita con los Espartanos. Clements empieza a recitar de memoria la escena evangélica del juicio de Poncio Pilatos, de Jesús, de cómo carga la cruz, de Simón de Cirene, del Gólgota… todo con asombrosa convicción, y mirándome fijo… se me caen las lagrimas, y empieza el Padre Nuestro… las 10 Ave María… Gloria, y sigue con el 5to Misterio… “Y si retomamos el 1er misterio y lo hacemos completo?” Y así siguen los 5 misterios. Aprovecho para desvelar 2 cuadros que les lleve, uno de la Virgen de Lourdes y otro con la cara enorme de Jesús Misericordioso, que también son un regalo que vino desde el Vaticano. Tuve esos 2 cuadros esperando ver a quien se los regalaba y justo se dio esta ocasión.

Cuando terminamos el Rosario se hicieron peticiones varias. Por los otros presos de Lesa Humanidad, por nuestras familias. Ricardo Lanusse contó el testimonio de su secuestro y conversión. Muy aplaudido. Wernike nos bendijo a todos y luego vinieron los saludos, las lagrimas de todos en las despedidas…. Se me acercó un preso de 83 años, que lloraba desconsoladamente mientras miraba el cuadro de Jesús y el de la Virgen… y atrás de él, otro… y otro… todos agradecidos de esta visita tan sorpresiva y tan intensa. Nadie se quería separar… pero nos empujaban a irnos educadamente los del Servicio Penitenciario. Y todos y cada uno, quiso expresar su agradecimiento infinito, su saludo, su abrazo. Los alentamos a rezar todos los viernes a esa hora así haríamos lo mismo en las 2 cárceles y estaríamos en comunión.

Wernike me preguntó “Que sos del Obispo Lucas Donnelly? Lo conocí mucho, y lo quise muchísimo”. No lo conocía a Pío, pero si a Lucas y mucho. También conocía mucho a Sanchetta, el padre que era Vicario en Lourdes junto a Duffy, y que nos lideraba la Acción Católica cuando yo tenia 15 años aproximadamente. Había sido novio en la adolescencia de la Madre de Mariano Emiliani creo… Un plato. El Teniente Coronel José Betolli, antiguo EMBA ) IAE 1984/85, me preguntó por Diego Donnelly, y manda muchísimos saludos.

Por último, me quise sacar una duda. Cuando me abrazo para despedirme de Clements, un líder con una clase impresionante, que había recitado la biblia de memoria y manejaba al dedillo el Rosario, le conté que yo iba a un colegio donde el Head de los Celadores se llamaba Clements, pero que creía que era soltero (que reservado era!). Se le llenaron los ojos de lagrimas… “Mi padre! Ese era mi padre!” Nos dimos un abrazo interminable y fue imposible contener las lágrimas. “El no quiso que vaya al BDS, porque siempre iba a ser “el hijo de Tito”, y eso me iba a estigmatizar.” Yo le dije que nosotros éramos una familia conocida en el colegio al ser 13 hermanos… “Como es tu apellido?” Donnelly. “En serio?? Tu padre estuvo en mi casa en Olivos una vez. A mi me impresionó que tuviera 13 hijos, y nunca mas me olvide de eso.” La imagen de Tito Clements se me hizo enorme. Esa presencia impecable, inglesa, inflexible y perfeccionista, estaba ahora reflejada en un hijo espectacular que purga una condena por haber estado en la Marina en un momento de la historia que no eligieron, pero que pagan el precio. Como les decía a cada uno que me saludaba… “ustedes al estar acá injustamente, participan de alguna forma, del misterio de la Pasión de Cristo… víctima inocente de la maldad humana”

 

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