El Marino Jorge Acosta afirmó que el montoescritor Rodolfo Walsh se suicidó

El Capitán de Corbeta Jorge Acosta aseguró que el montonero Rodolfo Walsh se suicidó en 1977, en una nota que envió hoy al tribunal federal de Buenos Aires que está sometiendo a un “juicio” KK a él y a otros 18 Militares presos políticos.

“Rodolfo Walsh estaba dispuesto a morir, sí o sí. Era suicida llevar  una pistola calibre 22 para enfrentar al armamento de guerra que mi Grupo de Tareas tenía a disposición”. La afirmación está escrita a mano y corresponde al Capitán  Jorge  Acosta.

Para sostener su teoría del suicidio, dijo que recibió información sobre vestigios de la pastilla de cianuro que habrían encontrado en el cuerpo de Walsh. Para Acosta, “estos elementos no dejan duda alguna de su intención de no permitir su detención con vida”.

Sin embargo, el montonero Ricardo Coquet, quien se define a si mismo como un “sobreviviente de la última dictadura militar”, afirmó que el ex policía Ernesto  Weber, narraba cómo acribillaron a Rodolfo Walsh el 25 de marzo de 1977. “Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta” afirmó Coquet que decía Weber en la ESMA.

La carta manuscrita fue presentada ayer ante el Tribunal Oral Federal Cinco a cargo del juicio público por la muerte del montonero Walsh y las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet. Además de Acosta, otros 17 miembros del grupo de tareas 3.3.2 que operó en la ESMA, son juzgados por 85 casos de delitos de lesa humanidad.

Walsh murió al otro día de publicar una Carta Abierta a la Junta Militar. Esa misma carta que la semana pasada levantó el aplauso cerrado de la horda presente en el juicio a los detenidos de la ESMA, hecho por el cual Acosta dijo haberse sentido intimidado.

Para Acosta, “esa carta es un documento pero también un arma de la guerra civil revolucionaria terrorista y la admiración que aún hoy genera su lectura, un indicador de que la guerra no terminó”.

Según Acosta, fueron “las acciones terroristas de Montoneros las que desataron la guerra civil revolucionaria de los años 70 y en la cual debieron terciar las fuerzas uniformadas para restablecer la paz”.

Walsh fue miembro de la agrupación Montoneros y para Acosta, “de no haberse suicidado estaría declarando como testigo en mi contra, puesto que lo consideró un importantísimo miembro de la organización”.

Acosta afirmó: “Está suficientemente probado que yo he sido el jefe de inteligencia de la UT 3.3.2 desde enero de 1977 y por ello he participado en la guerra fraticida que no inicié ni definí en su contenido”.

Lejos del testimonio de Acosta, los mentores del relato oficial, que dijeron haber investigado la muerte del fundador de la Agencia Prensa Latina en Cuba, sostuvieron siempre que Walsh fue asesinado, que ese día Walsh despachó en un buzón de la Estación Constitución, de Capital Federal, varias copias de su célebre texto de denuncia y luego concurrió a la esquina de las avenidas San Juan y Entre Ríos para encontrarse allí con un compañero suyo de Montoneros, que habría delatado a los marinos esa cita.

La emboscada se concretó, pero el objetivo de los oficiales no se alcanzó ya que Walsh utilizo el cianuro como defensa para no ser detenido.

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