Indecoroso

Es del caso puntualizar que, de un tiempo a esta parte, el trato vejatorio del cual son objeto algunas mujeres e hijas de aquellos soldados presos en el Complejo Federal penitenciario de Ezeiza no sólo constituye una vergüenza sino que es violatorio de la ley.

Sería faltar a la verdad sostener que el comportamiento del Servicio Penitenciario Nacional es abusivo en todos los complejos carcelarios en donde se hallan detenidos oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, acusados por su participación en la lucha contra la guerrilla hace 30 años, poco más o menos.

Pero sí es del caso puntualizar que, de un tiempo a esta parte, el trato vejatorio del cual son objeto algunas mujeres e hijas de aquellos soldados presos en el Complejo Federal penitenciario de Ezeiza no sólo constituye una vergüenza sino que es violatorio de la ley.

Los problemas a los que hacemos referencia se han venido sucediendo, sin solución de continuidad, durante la requisa personal previa al ingreso de las señoras al lugar donde se hallan detenidos sus padres y maridos. Nada serían las esperas interminables a que son sometidas sin razón ninguna. Lo más grave son las actitudes descomedidas e irrespetuosas que llegaron al extremo de hacerlas desnudar en repetidas ocasiones o, inclusive, exigirle a una mujer operada de cáncer de pecho que se sacase la prótesis mamaria para revisarla.

Si bien el director del establecimiento, prefecto Benito Paredes Sánchez, se ha excusado diciendo que él no ha impartido tamañas órdenes, lo cierto es que o bien miente o bien sus subordinados hacen lo que quieren sin control.

El desgaste psicológico y físico que todo ello produce en las mujeres y en sus maridos presos es indudable. Que se sepa, tanto las más altas autoridades de la Armada –concretamente el almirante Godoy y el vicealmirante Olmedo– como del Ejército, nada han hecho y, seguramente, por cobardía o para conservar sus sueldos y cargos actuales, nada harán al respecto.

Convendría, pues, que el propio servicio penitenciario, tan correcto en otros penales del país, tomase cartas en el asunto. Una razón elemental de buenas costumbres, respeto a la ley y pudor deberían hacerle entender a sus responsables que hay formas indecorosas de ejercer el poder.

Editorial La Nueva Provincia (Bahía Blanca)

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