La agonía gris

El Alcaide (R) Nelson Cremades reflexiona y Fernando Lema responde con su comentario.
“Agoniza mi amigo en la habitación de al lado. Seguro que escucha los ruidos de la fiesta que en este salón hacemos sus camaradas.”

No sé a ustedes, pero a mí hoy me dio otra lección de Dignidad y Moral.
Como ayer en la Escuela; como en la Vida siempre.

No he tenido oportunidad de conocer a todos los penitenciarios que hoy son prisioneros de guerra. Sólo a los Sres Sub Pref JCAV, y Alc My DCH, detenidos sin Justicia, pues se ha abusado en sus causas del instituto de la prisión preventiva. Como con tantos otros.
Una cena de camaradería es sin duda, un evento emotivo que reúne a viejos compañeros que eligieron la misma profesión. Como hijos de una misma familia. Máxime cuando tantas voluntades se han puesto de acuerdo y lo organizan por primera vez. No sería justo dejar de ir.
Tampoco es justo olvidar al camarada caído.

Creo que lo menos que podemos hacer es enviarle un correo a Cremades, haciéndole saber que no está solo. Que ningún camarada está solo.

Que queremos comunicarnos con ellos. Si nosotros estuviéramos adentro, valoraríamos inmensamente cualquier gesto de nuestros camaradas.

Fernando Lema

= = = = = =

Agoniza mi amigo en la habitación de al lado.
Seguro que escucha los ruidos de la fiesta que en este salón hacemos sus camaradas.
Fuimos camaradas todos, pero hoy el está enfermo, quizás por eso ya ni lo vemos ni visitamos.
Quizás algunos disfrutamos del sueño y confort, porque él estaba luchando contra nuestro enemigo, mientras gozábamos del bienestar de nuestro hogar.
Hoy nada cambió, el está enfermo, con la peste de la venganza, y muchos de nosotros tememos contagiarnos, es más, creo que no le debemos nada, y si algo hubo, ya nos olvidamos.
Hoy hacemos cientos de kilómetros para fiestas y asados, pero no estamos dispuestos a hacer cuadras para visitarlo.
Siento algo de culpa? Creo que no, seguro que algo hizo o que algo también hicimos, pero tuvimos suerte, así que mejor no lo visitamos y nos sentimos tan lejos de aquellas épocas donde compartíamos las risas.
Agoniza nuestro amigo y su familia con él, porque también comparten el temor del contagio, ya no suena su teléfono, ya no llamamos, no vaya a ser cosa que nos pidan algo.
La vida continúa y no recogemos heridos.¨

Porqué recuerdo en este momento La muerte de Iván Ilich, será que me hace pensar en mi amigo que agoniza como preso político y de guerra y padece la venganza.
Hoy me sonó el teléfono y al ver en la pantalla, que se trataba de su esposa, mi corazón dio un salto, tuve miedo que me recordara a quien quiero olvidar.
Pero no lo olvidé, quizás en estas fiestas y asados, siempre está su silla vacía, gritando la ausencia del camarada prisionero, o quizás a mi sólo se me antoja y estoy delirando.
Quizás debo aprender a vivir los tiempos que corren, debo enseñar a mis hijos a no sentir ni por un instante, las lealtades con las que fui criado.
Cuánto durará la agonía, no lo se, pero si creo que debo hacer algo para no pertenecer al grupo de miserables que sigue la fiesta en la habitación vecina olvidando al caído en desgracia.

Muchachos, hoy no me esperen, hoy voy a visitar a mi camarada preso y si alguno se prende con la intención, puede levantar el teléfono y llamar a su casa a ver si falta algo, como antes ¿no les parece una idea muy piola?

Alcaide (R) Nelson Cremades

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